domingo, 2 de junio de 2024

Historia Educativa de Agustina Clara Santoro.

Recuerdo una profesora de matemática de la secundaria que solía ser muy estricta. No obstante, su forma de enseñar la materia implicaba una gran pasión. Dedicada a nuestro aprendizaje, siempre pasaba banco por banco para constatar los ejercicios que hacíamos, a modo de saber qué errores cometíamos y volverlos a explicar. A mi no me gustaba mucho la matemática, creo yo por el hecho de que nunca la entendía. Considero que eso responde a la forma en la que me fue enseñada. No solía irme bien, pero con esta profesora pude acercarme un poco más y mejorar. 

Como experiencias de aprendizaje, puedo recordar aquellas formas más dinámicas y entretenidas, por ejemplo como cuando nos enseñaron en secundaria a votar, realizando nosotros mismos un cuarto oscuro y nuestras propias listas de presidentes (que en realidad serían compañeros nuestros postulados para ser secretarios del aula). Creo que tomar otra postura que nos haya sacado del libro de estudio para vivenciar en carne propia el proceso es lo que nos ayudó a entender este tema, por ejemplo. Si bien aún no me dediqué a cubrir un cargo docente, constantemente desde mi rol de acompañante tengo que buscar otras formas de interpretar y explicar las consignas a los estudiantes que tienen una mayor dificultad para comprenderlas. En mi caso, me gusta poder recurrir a imágenes de google o cualquier otro material que me ayude a captar la atención y ayudar a la comprensión de mis acompañaditos. A veces también recurro a dibujar elementos, dado que es un área a la cual me dedico a modo de hobby hace ya bastantes años. Usualmente veo como una gran experiencia de enseñanza las jornadas de ESI que se realizan en las escuelas, puesto que a mí se me había enseñado muy poco, de forma entrecortada y sólo por medio de un aburrido libro. Actualmente, los docentes ponen mucho empeño, desde las láminas con imágenes, actividades y otros materiales (adecuados también para los estudiantes con APND). Esto suele ser más llamativo y capta enseguida la atención de los estudiantes.

Mi experiencia como alumna es algo caótica. Debido a que en la secundaria asistí a una escuela religiosa de mucho prestigio en mi zona. Las reglas eran sumamente estrictas, desde la ropa que llevábamos, el corte de pelo, la barba en los hombres, etc. En esos años yo desarrollaba mucho mi arte tras finalizar las tareas. No obstante, nunca comprendí por qué gran parte de los docentes e incluso la directora se enojaba al respecto. Otros compañeros utilizaban el celular, pero parecía molestar más el hecho de que yo dibujara. Más allá de eso, tuve muy buenas notas, fui escolta de la bandera unas cuantas veces y no era “problemática”. En mi transcurso por la universidad, mi actitud hacia el estudio se mantuvo similar. No obstante, allí sentí mucho más la emoción de los docentes al enseñar sus respectivas materias, movilizándome un poco más a querer realizar el profesorado.

Creo que es importante para mí tener en cuenta todo lo que atravesé en la escuela y en la universidad para poder determinar en qué lugar me quiero ubicar. ¿Quiero ser la docente aburrida que solo explica su materia y ya? ¿O quiero aunque sea movilizar algo de la chispa que los alumnos puedan tener? Es bueno tener ejemplos de buenos docentes y sus prácticas para no volver a repetir los mismos errores que fueron cometidos con nosotros mismos. 

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