Mis estudios secundarios los realice en el colegio Normal de Quilmes. Mis mejores recuerdos estudiantiles los recuerdo en esos 5 años. No sólo aprendí temas específicos de cada materia, sino a estudiar. Todo era nuevo para mi. ¡Muchas materias, compañeros y compañeras nuevas!
Aun cuando cierro los ojos evoco a mi profesora de Lengua y Literatura de cuarto año. Con mucha paciencia y dedicación nos enseñó los poemas del Mio Cid, rimas de Gustavo Adolfo Bécquer y muchas otras obras . Difícil tarea para una docente transmitir el amor y la pasión por la literatura a un alumnado de 16 años. Para ella no fué fácil, pero no imposible. A varios nos gustó tanto la literatura que le pedíamos representar teatralmente obras como Don Juan Tenorio. Con mi grupo la hicimos en versión de sátira. La profesora nos pidió amablemente que la repitiéramos, pero en esa oportunidad sin reírnos tanto.
En quinto año, nuevamente otra profesora de la materia Literatura nos causó. Nos hacía leer a Jorge Luis Borges y a Julio Cortázar ... quedamos realmente fascinadxs con el mundo de la literatura. Si bien en mi casa teníamos el hábito de leer, eran revistas y/o enciclopedias. El verdadero acercamiento con los libros, ocurre en mi colegio secundario.
Experiencias de aprendizaje significativas las ubico en mis estudios secundarios. En la escuela primaria no tuve tales experiencias. El aprendizaje fue más memorístico, tal como comenta mi compañera Eugenia. Pero a partir de primer año hasta quinto, muchas de las materias se dictaban haciendo una fusión de teoría y práctica. Por ejemplo, como menciono en el punto anterior, leer una obra de teatro pero a su vez representarla y conocer más de su autor. En Biología, se trataba el tema del a borto, leímos el manual y a su vez organizamos una representación teatral. También lo hicimos cuando se problematiza el tema del alcoholismo. Considero que fueron significativas porque me interpelan, aun recuerdo esas experiencias y me emociono.Aquello que quería enseñar el o la docente, lo aprendí ( en esas oportunidades).
En mi experiencia universitaria la separación entre teoría y práctica de los temas, era más tajante. Al ver el video de Andrea Alliaud (2006), reflexiono sobre la práctica profesional que tuve al final de mi recorrido, y no al inicio. Ella marca que en los profesorados las prácticas se están otorgando al inicio del recorrido, me parece sumamente valioso.
Al igual que mis compañeras, también puedo dividir mi etapa como alumna en varias partes. Mi experiencia en la escuela primaria no fue muy buena. Los métodos de enseñanza de algunas maestras eran un poco ortodoxos. Recuerdo a una maestra de quinto grado tirarle de la oreja a un compañero porque estaba hablando, se la dejo roja. Abundaban los gritos por parte de las maestras, salvo mi maestra de primer y segundo grado: la señorita Leti. La he llamado mamá en varias oportunidades.
La enseñanza era preponderantemente memorística. Poco espacio para el juego.
La escuela secundaria dio un aire fresco y todo cambió. Allí decido estudiar Ciencias de la Educación, luego cambio a Psicología, pero señaló la importancia que tuvo la transmisión de ciertos saberes por parte de los profesores y profesoras para que yo quiera seguir estudiando y formándome académicamente.
Mi paso por la Universidad también fue por etapas. Comienzo Ciencias de la Educación, luego me cambio de carrera a Psicología en la UNLP pero la termino en la UBA. Cambios de trabajo, separaciones amorosas, también forman parte de ese trayecto. Como alumna era ordenada y estudiosa, pero lo hacía porque los temas despertaban mucha pasión en mí. Algunos y algunas docentes hablaban de la psicología con mucho amor, y eso tarde temprano llega a transmitirse.
Recuperar las experiencias educativas es fundamental. No olvidar la alumna que fui y los docentes que tuve. Para no repetir lo malo y seguir apostando a lo bueno de los métodos de enseñanza. Cuando se enseña con entusiasmo y dedicación, el alumnado lo percibe. Es importante que el docente sepa de lo que está hablando, pero si lo dice sólo para dar cuenta todo lo que sabe, no es provechoso.
Cursando una materia universitaria recuerdo a un profesor explicando un tema sumamente difícil. Le pido que lo vuelva a explicar, lo hace pero repitiendo el mismo método y las mismas palabras. En dos ocasiones hizo lo mismo. El tema no lo entendí y hoy pienso que no me gustaría ser como ese profesor. Quisiera tener las herramientas para poder hacer algo diferente con el no saber del otro.